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Germán Benítez: “Por ahora, mi objetivo es ser campeón argentino”

Germán Benítez: “Por ahora, mi objetivo es ser campeón argentino”
25 Sep
12:08

El boxeador escobarense de 24 años pasó por los micrófonos de RDE y se dio a conocer un poco más ante la sociedad. Invicto en 13 peleas y con seis victorias por nocaut, el hombre de Garín está en las puertas de una pelea por un título latino y no se achica ante los desafíos: “No me importa pelear con el campeón del mundo, porque voy a enfrentarlo y le voy a querer ganar”, afirmó.

-¿Cómo arranca tu historia con el boxeo?

-Mi papá era boxeador, practiqué desde muy chico y es como si lo tuviera en la sangre. Tengo fotos en las que ya me hacía tirar manos (N de R: manera de entrenar de los boxeadores). No iba al gimnasio con él, pero si me enseñaba y después se dio que yo quería ser boxeador y a él no le gustaba. Fue todo un tema, porque es algo sacrificado y sabía que si yo entraba me iba a cortar muchas otras cosas. Hubo una reunión familiar hasta que decidimos que yo pruebe.

-¿A qué edad medianamente empezaste a tirar golpes?

-Desde muy chiquitito. Era bebe y mi papá me sacaba fotos con las manos en alto. Siempre me gustó, yo vivía en el campo y practicaba con mi hermano, que es más chico. Tirábamos piñas y él siempre era el que terminaba cobrando (risas).

-En 2011 comenzaste tu etapa profesional, ¿Cómo empezaste a competir antes?

-Empecé como amateur a los 17 y a los seis meses de entrenar ya hice mi primer pelea, un 12 de diciembre de 2008. Hice 35 peleas en alrededor de dos años y medio.

-¿Cuál fue tu primera valoración de la actividad amateur?

-Desde que empecé, solo me concentré en entrenar. Por suerte, peleaba y ganaba. De los 35 combates amateur en los que participé, solo perdí en cuatro y encima fueron contra rivales de otra categoría. No conseguía a nadie en la mía y tenía que dar ventaja de siete kilos, cosa que otros chicos no harían, pero si no lo hacía, no peleaba.

-¿Cómo es el trabajo previo a cada pelea?

-Se mira y se estudia un poco el rival. Si es atacante, se trabaja para contragolpear y si es uno que te corre por los costados, se hace foco en el ataque. Me adapto a todo lo que pueda hacer.

Benítez soltando un derechazo en su última pelea.

Benítez soltando un derechazo en su última pelea.

-¿Cómo es el cronograma de trabajo para vos?

-Son alrededor de 4 o 5 horas por día. A las 6:30 de la mañana salgo a correr por el Polideportivo de Garín con mi novia, mi hermano y mi suegro, que es el que me controla los tiempos. Lucho Drovetto es el que se encarga de mi preparación física, me da una lista y completamos todos los ejercicios hasta las 8. Después, a la tarde, hago alrededor de dos horas y media de guantes y ring con mi papá, que es mi entrenador.

-¿Cómo hacés para mantener el régimen?

-Ahora estoy en 65, porque tuve un problema en el nervio ciático y estuve casi dos semanas sin entrenar. Pero más o menos en 64 o 63.5 me mantengo, siempre bien entrenado, y cuidándome con el agua en la semana de la pelea. Igualmente estoy haciendo una dieta con la deportóloga. Ya estoy acostumbrado a comer lo que me toca y si me paso ya me agarra dolor de estómago. Soy de comer mucho, pero está todo incluido en la dieta.

-Venís de ganar por nocaut, ¿qué se viene ahora?

-Esta semana tengo una reunión con mi promotor. Posiblemente pelee por el título latino, que está vacante. Nos vamos a juntar para hablar de eso y de mi futuro. Calculo que la pelea sería en fines de octubre o principios de noviembre, aún no se mi futuro rival, pero seguramente sea alguien que esté bien rankeado, entre los 10 mejores, o algún chico de afuera.

-Si no sale esa pelea, ¿hay otras alternativas?

-Sí, ya empecé con el entrenamiento duro y en 40 días creo que ya estaría arriba del ring. Este año vengo peleando más seguido, yo estuve un año parado por operarme de la nariz y en 2015 por suerte pude tener más rodaje.

-¿Cuál es el objetivo que te planteas como boxeador?

-Por ahora, mi meta es ser campeón argentino. Creo que si no lo soy este año, en el próximo lo voy a ser seguro. Después de eso, ganarle al que se me ponga en frente: si me dicen “peleá con ese”, no me importa que sea el campeón del mundo, yo voy a enfrentarlo y le voy a querer ganar.

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