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Villa Vallier, el club de barrio que resurgió desde lo social 

Villa Vallier, el club de barrio que resurgió desde lo social 
09 Sep
7:04

La tan aclamada película “Luna de Avellaneda”, dirigida por Campanella y estrenada en 2004, puede ser un retrato ficcional de la situación vivida por varios clubes de barrio que sufrieron profundas crisis, producto de conflictos de toda índole que los llevaron al borde de la desaparición, o en el peor de los casos, que nunca pudieron levantar cabeza. El caso de la Sociedad de Fomento Cultural y Deportiva Villa Vallier, es un claro ejemplo de cómo se puede resurgir luego de varios años negros. 

Su actual presidenta, Lorena Brola, participó de una de las emisiones en vivo de Radiodeportes Escobar, para comentar cómo lograron poner en pie a Villa Vallier y cuál es la situación hoy en día de una de las instituciones emblema de Belén de Escobar. Con ella, también se acercó Gabriel Fabersani, Coordinador de Teatro de la entidad, quien enfatizó el compromiso de Vallier no sólo con lo deportivo, sino también con lo social y cultural. 

En esta ocasión, compartimos la entrevista con Lorena Brola, y en los próximos días replicaremos las palabras de Gabriel Fabersani, quien está al frente de la organización del Festival Latinoamericano de Teatro 2017, a realizarse entre los días 26 y 29 de octubre en Villa Vallier.

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Lorena, ¿cuántos años llevó normalizar Villa Vallier? 

Lorena Brola: Vallier tenía tres ocupaciones ilegales, entonces fue un duro camino. Nosotros ingresamos con un grupo de compañeros, de vecinos y de socios vitalicios. Luego, la normalización se logró cuatro años después de muchos viajes a La Plata, de juntar 50 socios vitalicios, que era lo que nos exigían para poder normalizar la situación. Después vino una comisión normalizadora, hasta que en el 2013 llegó la primera comisión electa en el período normalizado. Yo estoy culminando el segundo mandato de la institución desde que pudimos normalizar la situación. 

¿Cuántos socios tiene hoy Vallier? 

LB: Casi 300. 

¿Pudieron recuperar gente que se había ido, que podía haber dejado de abonar, de acercarse o por lo menos participar con la cuota? 

LB: A los vecinos, sobre todo. Los que estaban en La Plata era socios vitalicios así que 50 de ellos nos acompañaron en la primera instancia y después se fueron sumando sus familiares, sus hijos, hoy recibimos a sus nietos. La familia volvió a Vallier. 

¿Cómo está la institución desde lo económico? 

LB: Nosotros, como siempre explicamos a los talleristas, a los vecinos, o a todo el que viene por primera vez, es que somos una organización autogestora desde la base, y todo se hace con el esfuerzo de eventos y de pequeñas donaciones que tenemos. También de la cuota social, que sabemos que a veces es difícil de cobrar, que no tenemos un cobrador, sino que pedimos que se acerquen a la Secretaría, que funciona por la tarde. Gracias a un convenio con Alemania, tenemos un voluntario que colabora con esa tarea, pero nosotros somos todos voluntarios que después de nuestra jornada laboral, corremos a la Fomento intercalados de acuerdo a los días que podemos, es bastante difícil. Además, Edenor no nos perdona, tenemos gastos fijos que no podemos dejar de pagar, como una emergencia, o un seguro. Pero estamos contentos con todo lo que se logró estos años. 

¿Cuánta gente te acompaña en la comisión directiva?  

LB: Nuestra comisión es como las de antaño. Son de 22 miembros, en La Plata tenemos un pedido de la comisión actual que es de diez miembros, pero todavía no se expidieron, por ende, seguimos convocando 22 miembros a la comisión y estamos muy contentos la verdad. Los que se comprometieron a ese rol, asisten en las reuniones y siempre hay un grupo fijo que sostiene la institución. 

¿Se van cumpliendo los objetivos de poner en marcha la institución? 

LB: Sí, en realidad nosotros cuando entramos teníamos un fuerte objetivo con la parte educativa, cultural además de la deportiva que es el fútbol. Siempre tuvimos claro todo lo que implica sostener la LAFI, que es la liga que participamos con más de 120 niños. Había más que eso, por eso tuvimos secundario adulto, hoy tenemos primario adulto, centro de formación profesional. La parte educativa fue una de las banderas cuando ingresamos en el 2010, teníamos claro que era por ahí e intentar sostener todo lo demás, pero el punto era la educación y la cultura. Generamos una galería de arte que lleva el nombre de Pedro Vallier. Hacíamos eventos mensuales, este año se discontinuó un poco pero siempre hacemos cada dos meses un evento con exposiciones, ligado a la música también. El objetivo está más que cumplido, pero siempre vamos renovando nuevos sueños.

¿Cómo están con el tema obras en Villa Vallier? 

LB: Lo edilicio estaba muy deteriorado, teníamos una losa toda corroída por el agua por una pérdida del tanque de una familia que vivía arriba. En la cancha de bochas hoy tenemos montado un teatro, que la verdad cuando el sábado durante una obra miraba esa noche maravillosa que tuvimos, decía “si los que están acá sintieran lo que sentimos nosotros cuando sacamos camiones de mugre y todas las horas de trabajo que pusimos y seguimos poniendo ahí para que se vea como se ve hoy, maravilloso”. Fue mucho el trabajo que se hizo en estos siete años. De a poco, con donaciones y personas que se acercaron fuimos paso a paso recuperando el lugar. 

¿Se han proyectado etapas en cuanto a lo edilicio? 

LB: Sí, por ejemplo, reparar un vestuario completo para mujeres en la parte trasera, colocar piso en algunas aulas, construir la Secretaría con durlock, construir el aula para el secundario adulto en la que se recibieron 60 personas en Vallier. Construir la vivienda superior del edificio que estaba ocupada ilegalmente. Una vez que se retira a esas personas que vivían se empezó a ocupar en aulas, una para primaria de adultos, porque teníamos que aislar el ruido. La otra parte es la casa del voluntario: a través de un convenio con Alemania, recibimos un estudiante que tiene entre 18 a 19 años que cumple el rol de la Secretaría y viene por un año. Ya tuvimos la primera voluntaria que estuvo durante un año y ahora recibimos en unos días a uno nuevo.  

¿Hay un proyecto en obras de acá a fin de año? 

LB: Ahora estamos terminando la casa del voluntario que llega en estos días. Se está trabajando en la sala y antes de terminar el año tenemos que terminar el vestuario de atrás y estamos haciendo un portón que va a dividir la cancha de fútbol del salón principal, más que nada por seguridad. 

¿Cómo avanza lo deportivo en Vallier? 

LB: En patín tuvimos la satisfacción de que Emir salga campeón sudamericano, también quedamos finalistas con una niña para los Bonaerenses, así que estamos muy contentos. En la LAFI, tenemos un buen desempeño, pero seguimos fortaleciendo las categorías. Contentos porque también nos unimos con clubes que están cerca con los que realizamos actividades. En boxeo hicimos un evento, la primera vez para Vallier, porque es una disciplina que no teníamos y hoy tenemos 5 o 6 chicos que tienen licencia de la FAB, la Federación Argentina de Boxeo. 

¿Qué mensaje final podés comunicarle a la gente sobre Vallier? 

LB: Las instituciones se defienden desde dentro, el tiempo no importa, es el contacto, lo que podés acercar, es un ratito que hace que no haya más nadie que ocupe estos lugares que son del pueblo, y que no tiene que pasar nunca más, ni con Vallier ni con ninguna institución. Entonces, nos tenemos que apoyar entre nosotros y nunca más que otros que tienen intereses diferentes ocupen estos lugares que son del pueblo.

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