Con apenas 16 años, la futbolista escobarense Martina Toledo Pinna equilibra la alta competencia en el club xeneize y las convocatorias albicelestes con sus estudios secundarios. Conocé la historia de una carrera en ascenso que no se detiene.
El fútbol suele ser un camino de esfuerzo, disciplina y elecciones tempranas. La historia de Martina Toledo Pinna es un reflejo exacto de esa entrega. Hoy, con 16 años, esta joven oriunda de Garín ya defiende la camiseta de Boca Juniors y entrena con la Selección Argentina, consolidándose como una de las grandes promesas del fútbol femenino local sin descuidar su formación educativa.
Los inicios de una goleadora
La relación de Martina con la pelota comenzó en 2017, cuando tenía solo 7 años. Sus primeros pases fueron en el Polideportivo Malvinas Argentinas, jugando de manera recreativa con compañeras de entre 10 y 30 años. Al año siguiente, su camino formativo tomó fuerza en el Polideportivo Jorge Lemos, bajo la dirección de Enrique Flores.
Allí, dentro de la categoría 2009-2010, disputó torneos en cancha de 7 hasta 2023. Con la camiseta número 9 en la espalda, Martina se cansó de festejar: fue goleadora y campeona en varios de esos campeonatos, demostrando desde muy chica su buen pie y su olfato goleador.
El salto a un grande y el debut celeste y blanco
El año 2022 marcó un quiebre en su carrera. Martina se presentó a las exigentes pruebas en Boca Juniors para cancha de 11. Tras superar varias instancias, el club de la Ribera la fichó. En 2023 se sumó oficialmente a la categoría Sub-14 xeneize, usando la camiseta 11 y entrenando tres veces por semana.
Su rendimiento no pasó desapercibido. En 2025, le llegó el llamado más esperado: la convocatoria a la Selección Argentina Sub-15. Con la camiseta nacional, Martina disputó la Liga Evolución de Conmebol en Paraguay, donde el seleccionado logró un histórico subcampeonato en la primera participación del país en esa categoría.
El presente: el predio de AFA, Boca y el sueño mundialista
Actualmente, el día a día de Martina es de una deportista profesional de élite. Entrena de martes a viernes en el Complejo Pedro Pompilio (detrás de la Bombonera) y juega los domingos con la Sub-16 de Boca. Además, cada vez que llega la citación formal de la AFA al club, se suma a las prácticas en el predio de Ezeiza, ahora con la mira puesta en la Selección Sub-17.
El gran objetivo del año es el Mundial en Marruecos, que se disputará a fines de octubre. Martina se entrena intensamente junto a sus compañeras a la espera de la lista definitiva de las jugadoras que viajarán a representar al país.
Este gran presente le valió también el reconocimiento de su comunidad: en julio pasado, el Municipio de Escobar la distinguió junto a otros destacados deportistas del partido.
El esfuerzo fuera de la cancha: la educación no se negocia
Sostener el ritmo de la alta competencia exige sacrificios. Martina realizó toda su escuela primaria y el secundario hasta tercer año en el Colegio Arrayanes de Garín, una institución que siempre alentó su crecimiento deportivo. Sin embargo, al iniciar cuarto año y sumar las jornadas completas de entrenamiento con la Selección en el predio de AFA, la rutina escolar tradicional se volvió insostenible.
Lejos de abandonar los libros, la jugadora esperó a cumplir los 16 años para dar un paso clave: inscribirse en el sistema virtual a través del programa Adultos 2000. Gracias a un convenio especial entre la AFA y este programa, los futbolistas juveniles pueden ingresar a esta modalidad antes de la edad reglamentaria habitual (18 años) para asegurar que completen la escuela secundaria.
Con los pies en la tierra, la mirada en el arco y los libros en la mochila, Martina Toledo Pinna demuestra que el talento se acompaña con responsabilidad. Detrás de cada logro, hay una familia que la respalda, la contiene y la acompaña en cada paso de este exigente camino. Su viaje recién empieza, pero su huella en el fútbol ya se empieza a notar.
Fotos: Gentileza Flia. Toledo Pinna
