El club Fair Play sumó la disciplina hace apenas tres años. Hoy celebra un triple ascenso histórico y consolida un proyecto integral que une el deporte con la formación humana.
El fútbol femenino no para de crecer en todo el país, y el Club Atlético Fair Play es el claro ejemplo de que el trabajo serio da sus frutos muy rápido. Lo que comenzó hace apenas tres años como un espacio recreativo para que las chicas disfrutaran de la pelota se transformó en un proyecto competitivo que no para de romper récords. En un tiempo récord, el club logró tres ascensos consecutivos: arrancó en la categoría C, pasó por la B y este año jugará en la A.
“Al principio buscábamos que las chicas encontraran un lugar para aprender y sentirse parte de un equipo. Con el tiempo entendimos que competir también ayuda a crecer”, explican desde el club. Este gran momento deportivo no es casualidad. Además del plantel superior, Fair Play tiene hoy a una de sus divisiones juveniles peleando el campeonato de la Liga LUEFI. Esto demuestra que el éxito alcanza a toda la estructura de la institución.
Una base sólida y herramientas de primera división
Fair Play cuenta con más de 20 años de experiencia en la formación de deportistas a través del fútbol infantil. Esa base familiar y sólida permitió que el fútbol femenino se desarrollara con paso firme desde las categorías infantiles hasta las adultas.
Para estar a la altura de la máxima categoría, este año el club dio un salto de calidad en los entrenamientos. Incorporó preparación física específica para las mujeres y entrenamientos exclusivos para arqueras. El objetivo es claro: darles a las jugadoras todas las herramientas posibles para que brillen dentro de la cancha.
Mucho más que noventa minutos de fútbol
Para la gente de Fair Play, la formación va más allá de lo que pasa con la pelota en los pies. El proyecto busca acompañar a las chicas de forma integral. Por eso, el club organiza charlas especiales sobre nutrición, psicología deportiva y bienestar emocional tanto para las jugadoras como para sus familias. Además, las experiencias fuera de la cancha son una parte vital del grupo:
Cultura futbolera: El año pasado, las jugadoras viajaron para alentar a la Selección Argentina femenina en lo que fue, para muchas, su primera vez en un estadio. Este año planean visitas a museos de grandes clubes.
Giras y convivencia: Tras una exitosa gira por Mar del Plata, el club ya trabaja para viajar a Córdoba. También disfrutan de campamentos de fin de semana en Los Cardales con fogones y juegos recreativos.
Estas actividades tienen un fin muy claro: fortalecer la convivencia, el cuidado mutuo y el sentido de pertenencia. Fair Play demuestra día a día que se puede competir al más alto nivel sin perder la esencia de club de barrio. Son una gran familia donde cada chica encuentra su lugar para crecer y soñar en grande.
Fotos: Gentileza Club Fair Play Women

