02 Sep
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Una amistad y un sueño futbolístico que llegó a Italia

Augusto Ranne e Isaac Grabinski son dos amigos que actualmente se encuentran en Italia, en la ciudad de Savona, en la región de Liguria. Están allí en busca de poder cumplir sus sueños de ser jugadores de fútbol, algo que siempre quisieron hacer, como todo chico cuando le regalan por primera vez una pelota y comienza a familiarizarse más en el deporte, acompañada de la pasión del club del cual es hincha.

Actualmente, ellos están sin equipo, ya que uno firma por año y al finalizar la temporada, en este caso de la Serie D, uno puede irse libre a otro equipo, así que ambos tienen que buscar algún club para el próximo campeonato. Pero cuando no tienen contrato con los clubes, se buscan algunos trabajos que no son fijos para seguir juntando unos euros más para el bolsillo y así poder seguir pagando sus gastos.

En relación a esto último, Augusto Ranne contó: “Ahora estoy con un furgón trabajando, me encargo del mantenimiento de distribuidores automáticos. Fuera de ambiente futbolístico pude hacer bastantes cosas: trabajé de herrero, trabajé de mozo, de lavaplatos, más que nada los hice todos temporales, nunca uno fijo”.

Mientras que Isaac Grabinski comentó: “Yo por mi parte pasé por todo: ayudante de albañil, mozo, vender tortas fritas en la playa, hice mudanzas, entrenábamos con Augusto a los chicos de los clubes de 10, 11 años, daba clases de español, pintar casas, todo lo que se diera para después poder juntar una moneda para seguir tirando para delante”.

Augusto Ranne en pleno entrenamiento

Pero cada amistad tiene un comienzo, y en este caso fue cuando Augusto e Isaac se conocieron en la Escuela Dante Alighieri de Belén de Escobar. Y, por si fuera poco, fue por intermedio de un partido de fútbol en el que jugaban los chicos del turno mañana contra los del turno tarde, y Augusto expresó tras una entrevista telefónica que después de jugar el picado se fueron a tomar unas gaseosas y, ahí se hicieron amigos.

Después, ya metiéndose en el sueño para arrancar su camino de ser futbolistas, siempre estuvieron en equipos distintos. Ranne, de 20 años, nacido en Escobar, comenzó a tener sus primeros pasos en el Club Atlético Independiente de Escobar, donde estuvo desde los 6 hasta los 12 años. Luego se fue a probar a Vélez Sarsfield, en el que entrenó un año hasta los 13. Sobre esa experiencia comentó: “El cambio fue muy grande porque yo pasé del CAIDE que nos entrenamos dos veces a la semana, nos divertíamos, jugábamos los sábados, a pasar a Vélez que hacíamos pretemporada, entrenábamos cuatro veces a la semana, me divertía, pero era más serio, el nivel era más alto, se enfocaba mucho más en mejorar al jugador, en el CAI era más para divertirse”.

Grabinski, de 20 años, nacido en Rosario, tuvo sus primeros pasos en una escuelita de River de Benavidez desde los 8 hasta los 10 años, después estuvo viviendo en San Juan, donde jugó en San Martín de San Juan hasta los 12 años. Después, haría pre-novena en el Club Atlético River Plate hasta los 13. Tras ese paso por las inferiores de los de Núñez, el rosarino tuvo que poner en pausa su camino en el fútbol por un año, y comentó: “Dejé por problemas que había en mi casa, por la distancia con el club y un par de cosas más”.

Pero por esas cosas que tiene la vida los dos terminaron llegando a jugar en las inferiores en el Club Villa Dálmine de campana, logrando poder jugar por fin en una misma institución. Pero el que primero llegaría ahí sería el escobarense, cuando tenía 13 años hasta los 17, cuando tomó la decisión de irse a jugar al viejo continente y expresó en su cambio al viola: “Empecé a valorar mucho más las cosas porque pasé de entrenar todos los días en una cancha de pasto a entrenar en una de tierra y jugar los domingos como si la de pasto fuese una cancha hermosa y no era la mejor, no estaba tan linda para que te des una idea las pelotas no eran las mejores, no éramos los mejores, no ganábamos todos los partidos, perdíamos muy seguido, pero aprendí muchas cosas y no me puedo quejar. Dálmine fue una muy linda etapa. Además, los entrenamientos eran distintos entre Dálmine y Vélez ya que te enseñan otras cosas, nos entrenábamos menos en Dalmine con la pelota porque cuando llovía no podíamos usar la cancha. En Vélez en cambió nos entrenábamos igual, no había ningún problema hacíamos también cancha de 5, cosas que en Dálmine no teníamos esa oportunidad, pero nada lo que tiene un club de primera es que se enfoca mucho más en el crecimiento del jugador. Nosotros acá en Dalmine llegaba el domingo e íbamos a jugar y no éramos el equipo protagonista, teníamos que jugar a defendernos para poder ganar. En cambio, los equipos grandes te enseñan a ser protagonista en el partido, te enseñan a manejar la pelota, jugar fútbol, pero nosotros jugábamos más a defendernos”.

Mientras que Grabinski entraría a Dálmine gracias a unas pruebas que le consiguieron dos amigos, Augusto y Nicolás Ayala, quien es arquero de la Selección Argentina de Fútbol Playa, y dijo: “Gracias a ellos dos pude encontrar esta prueba en Villa Dálmine y fui y estuve ahí desde octava hasta quinta división cuando decidí venirme para acá Italia”. Lamentablemente para ellos, no pudieron entrenar juntos porque el rosarino estaba una categoría por encima que Ranne, aunque esto igual no impediría que lograran jugar algunos partidos juntos en las inferiores del club de Campana. Y en una entrevista que tuvimos, contaron que en el primer partido que jugaron juntos, enfrentaron a Chacarita y casi logran marcar un gol, ya que Isaac pateó un tiro de esquina, Augusto saltó a cabecear y la pelota terminó pegando en el travesaño, y es una anécdota que les quedó de aquel partido.

Tuvieron que pasar varios años más para volver a jugar juntos un partido de fútbol, cosa que sucedió en el viejo continente cuando tomaron esa decisión con 17 años ambos de irse a vivir y jugar en Italia. Sobre esto, Grabinski contó: “La decisión de venirse a jugar acá Europa la tomé más que nada teniendo en cuenta que tenía un tío que vive acá y que me dio una mano muy grande apenas llegué, y hasta hoy en día todavía me está dando una mano muy grande. Voy a comer siempre a la casa de él, nos juntamos como para tener algo de familia cerca. Y siguiendo un sueño al final del día sería el sueño que siempre tuve que era ser jugador de fútbol y encontré esta posibilidad. El hecho también de vivir una experiencia nueva para mí que era salir de mi casa y en otro lado conocer nuevas culturas, por más que siempre viaje es una cosa que me gustó mucho aprovechar en su momento y estoy aprovechando al máximo”. Y además agregó que tuvo que dejar de lado los amigos, la familia qué es lo que más extraña, tomarse unos mates, comer un asado y juntarse con los amigos en la plaza a jugar un picadito de futbol.

Isaac Grabinski en pleno partido

Tras estas declaraciones sobre Isaac de tomar la decisión de irse del país, Betiana Manfredi, la mamá de Isaac, expresó: “No quería que fuera porque era muy chico. Pero bueno, más que bancarlo, en realidad compartí la decisión de él y no fue fácil, pero él es un chico independiente. Además, Isaac es buen compañero, es buen hijo, es buen hermano y la verdad que no me puedo quejar en nada y haberlo tenido a él es lo mejor que tengo en la vida”.

Mientras que Ranne dijo: “Tomé la decisión de venir porque en lo personal mi sueño fue ser futbolista, y tuve la suerte de poder venir hace unos años y estoy muy contento de estar acá. Cuando llegué a Italia me encontré con Isaac, y el tío de él me abrió las puertas de su casa para poder estar ahí hasta lograr acomodarme y una vez que solucioné todo, encontré club todo, pude ir por mi cuenta”. También contó que tuvo que dejar los amigos, la familia, dejar la escuela para poder ir a jugar allá, pero que las ganas de ir hicieron que no le pesase esa elección.

El que también estuvo contento por lo que había elegido él, fue Cesar Ranne, papá de Augusto, que comentó: “Lo tomé con alegría por ayudar a mi hijo a seguir un sueño y poder alcanzarlo o no, pero siempre acompañándolo en su futuro. Y a la vez un poco de tristeza de no tenerlo cerca, pero son hijos de la vida, nosotros los padres somos simplemente circunstanciales, ellos tienen su propia vida que vivir, disfrutar, pelear, sufrir, divertirse y experimentar. Además de que es un buen hijo, afectuoso, demostrativo de un gran corazón igual que su mamá, es tranquilo, pero tiene buen carácter y siempre se lo ve feliz”.

El tío de Isaac, Cesar Grabinski dijo: “La verdad que es algo difícil tomar la decisión de venir a otro país y más siendo chicos jóvenes, pero sé que están en busca de sus sueños de ser futbolistas y como tío de él le di una mano a los dos para que se queden conmigo hasta que se pudieran acomodarse con sus gastos y trabajos. Ellos lograron poder cumplir uno de sus objetivos, que era jugar en un club de Italia y los dos estuvieron compartiendo el mismo equipo y eso es algo muy bueno porque cuando vos tenes una amistad de amigos como lo son ellos, el volver a estar en un mismo campo de juego, vestuario y entrenar juntos es algo que no tiene comparación con nada y solo el que lo vive lo puede saber“.

Para cerrar, Grabinski explicó cómo vivió el hecho de poder compartir equipo con su amigo: “Fue una experiencia muy linda la que compartí con Augusto en FBC Veloce porque más que nada nos reencontramos y podíamos compartir eso que teníamos de tomar mates adentro del vestuario, ir temprano entrenar, nos quedábamos juntos hablando y jugábamos al futbol-tenis tipo Italia contra Argentina”.

Por su parte, Ranne agregó: “Acá pudimos jugar un par de partidos juntos y nos divertimos mucho, jugábamos fútbol-tenis antes de los entrenamientos, poníamos los banquitos y jugamos Argentina Italia hacemos dupla con Isaac, apostábamos plata mitad y mitad y que en la gran mayoría ganábamos. Espero poder seguir jugando con él en otro club ahora que los dos estamos sin equipo y en busca de uno“.

Informe especial para RDE: Leandro Gomes

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