02 Oct
11:01

Darío Lencina: “Sin la familia atrás yo no hubiese podido lograr nada”

Dos medallas de plata y dos medallas de bronce. Cuatro en total para el escobarense que hizo historia en los Juegos Paralímpicos de Tokio. La historia deportiva de Darío Lencina es digna de un cuento y, por eso, merece ser contada.

Con 41 años, Darío ataja con seguridad la palabra “retiro” y la saca al córner. Sabe que, por decantación, el oro va a dejar de ser la cuenta pendiente de Los Murciélagos, y claro, él quiere estar. Un ciclo olímpico llegó a su fin, otro está por comenzar, y las ganas del arquero de la Selección Argentina de Fútbol para Ciegos están intactas.

En una extensa y distendida charla con Radiodeportes Escobar, Lencina contó cómo vivió los Juegos en Tokio, la sensación de haber estado tan cerca de la dorada; pero también recorrió la particularidad de cada Juego que disputó. Es el hombre récord del Fútbol para Ciegos, contabilizando cinco presencias y cuatro medallas.

Este escobarense de pura cepa también develó cómo fue su llegada al mundo del Fútbol para Ciegos, y también resaltó el rol que han tenido (y siguen teniendo) sus familiares y amigos.

Un recorrido no sólo deportivo, sino también de vida. Darío Lencina, nada más y nada menos.

“Todavía sigo disfrutando esta medalla que conseguimos y de estas cosas que me da el deporte, como haber participado en cinco Juegos Paralímpicos y haber conseguido cuatro medallas y un diploma. Por lo que estuve averiguando solo Luciana Aymar tiene cuatro medallas. Uno disfruta de estos mimos que te dan el deporte y el tiempo, son 21 años que llevo en la Selección, dejando muchísimas cosas y haciendo un esfuerzo grande”.

¿Qué es el fútbol para ciegos? ¿Cómo se explica la habilidad de los jugadores? Hay muchas preguntas que suelen aparecer cuando Los Murciélagos están en la agenda deportiva nacional. Desde el arco, y con la experiencia suficiente para explicarlo, Darío le contó a RDE que “haciendo una cuenta rápida, sin el dato exacto, te puedo decir que hubo más de 40 goles. No es que porque no ven no tienen capacidad motora o menos fuerza de piernas. Uno de los pateadores más potentes que tenemos es Maxi Espinillo, y yo te aseguro que tiene un misil en la pata, y si te patea de cerca tenés que tener reacción porque si esperás la pelota no llegás. Es un juego muy difícil para el arquero, vos también podés estudiar a los rivales pero tienen varias alternativas y uno no puede jugarse. Son cuestiones de y, como en todo deporte”.

Como no podía ser de otra manera, a Lencina le encanta jugar al fútbol con amigos, y asegura que “es más difícil en el fútbol para ciegos porque no podés achicar el tiro, no podés atacar al jugador. Yo prefiero que me hagan un golazo y no que por jugármela a un palo me hagan un “golcito” o por una pifiada. También hay que decir que las pelotas son livianas, los arcos se agrandaron un poco”. Igualmente, tras esta comparación, aclara que cuando juega con mis amigos o en otro lugar que no sea en los Murciélagos no va al arco porque no le gusta.

Qué significó Tokio 2020 para Darío Lencina y la comparación con otras experiencias

¿Este juego tuvo algo especial con todo el tema de la pandemia?

Fue diferente a todos los demás: especial desde lo grupal, hasta en lo personal. En lo grupal porque fue un ciclo olímpico que se extendió un año más, donde tuvimos que trabajar desde nuestras casas. Lo anormal se volvió normal. Hay compañeros que viven en departamentos y le metieron igual. Por esas cosas uno le da valor a lo que se ganó. Que queríamos la de oro te lo aseguro, pero bueno, llegamos a la final y nos tocó quedarnos con la de plata. Gracias a Dios, el Enard y la Secretaria de Deportes nos dispuso de cintas y bicicletas para poder hacer la parte aeróbica. Por suerte, fuimos el tercer equipo detrás de las Leonas y los Leones en poder entrenar presencialmente con todos los cuidados que había que tomar y que así y todo no era nada sencillo. Después entramos en la duda si se hacían o no los juegos. Fue todo muy difícil, muy duro y eso le da un condimento especial.

De los cinco en los cuales participaste, ¿te animás a armar el podio?

Todos tuvieron sus cosas particulares, de esas que decís no te puede pasar esto en la previa a un Juego. No te puedo decir cuál fue el mejor, todas fueron hermosas y todas me dejaron algo. Cuando volví me junté a comer con mi familia y fue la primera vez que junté las cuatro medallas y, mirándolas, pensaba qué diferente fue cada una. La de Atenas fue en mi primer Juego y con 23 años era un poco inconsciente del logro, y si la comparó con esta la veo más chica. La de 2008 no la pude disfrutar mucho porque llegué enfermo y en la de 2012 sufrí la perdida de mi primer bebe, fue duro donde tuve que bajarme del avión a último momento, acompañar a mi señora y después viajé solo. En Río creo que merecimos mucho más, sin embargo, estaban mis hijas presentes en la tribuna, viendo lo que hacía papá y eso fue fantástico. Tal vez por tener a la familia cerca lo podría ubicar como el mejor Juego. Este último no está muy lejos por todo lo vivido y porque cinco meses antes perdí a mi viejo y me tuve que reponer para representar a mi país. Y Atenas está ahí nomás. Todas las medallas tienen mucho valor igualmente para mí, no es algo común tener cuatro.

Sus comienzos en el fútbol para ciegos, la experiencia adquirida y lo que vendrá


Los recuerdos de sus inicios en la disciplina

¿Qué le decís hoy a los chicos que practican alguna disciplina?

Primero que no dejen de estudiar. La vida del deportista tiene fecha de vencimiento y no todos llegan a ser profesionales y uno tiene que estar preparado para eso. Segundo, y si tenés la posibilidad, que no dejen de perseguir sus sueños en donde en el camino vas a escuchar muchísimas cosas. Buenas y malas, pero vos tenés que saber lo que sos como persona y como jugador. También les diría que no dejen pasar las oportunidades porque uno nunca sabe lo que lo depara a la vuelta de la esquina. Muchas veces le cerramos las puertas a ciertas cosas u oportunidades sin antes haber probado.

Darío luego de nota con RDE exhibe la medalla ganada en Tokio

¿Y ahora qué se viene? ¿Cómo sigue la vida de Darío Lencina como deportista?

Con algo de miedo quiero decir que todavía no me voy a retirar. Yo ya hable con el técnico y el técnico quiere que siga. Mi objetivo es llegar al 2024, faltan tres años, mis hijas ya están más grandes y eso me puede ayudar en la preparación. Sé que tengo que cambiar algunas cosas de mi vida cotidiana para poder llegar de la manera en la cual pueda estar a la altura de la competencia leal con mis compañeros. Quiero estar en París, sigo soñando con la medalla dorada.

¿Vas a seguir en el club también?

Sí, con Estudiantes tengo un año más. Ahora está todo medio frenado, pero mi intención es jugar un campeonato más y después pasar al Román Rosell para terminar mi carrera ahí. Me parece que es la mejor manera de terminar mi carrera.

¿Cómo fue el recibimiento en el colegio?

Inolvidable. Tarde un día en recuperarme, parecía que me habían pegado un sopapo. No me lo esperaba y que toda la institución genere un ambiente para que uno no se dé cuenta, me armaron todo un cuento y yo entré. Cuando ingresé al colegio y vi a los alumnos haciendo un pasillo, esperándome, fue algo emocionante. Algo hermoso desde cualquier punto de vista.

Familia y amigos: sus bastiones para sostenerse en la alta competencia

Desde Radiodeportes Escobar le preguntamos a Darío Lencina qué lugar ocupan la familia y los amigos en su vida profesional. Visiblemente emocionado, Darío Lencina se abrió para contarnos aspectos de su vida privada que explican cómo ha podido sostenerse todo este tiempo como arquero de Los Murciélagos. Compartimos este audio imperdible.

*Radiodeportes Escobar realizó esta entrevista mano a mano con Darío Lencina el sábado 25 de septiembre.

Darío Lencina fue declarado vecino destacado de Escobar

El pasado miércoles, el intendente Ariel Sujarchuk recibió en su despacho al arquero de Los Murciélagos para entregarle una plaqueta en reconocimiento a su trayectoria y logros deportivos. De este modo, fue declarado por el jefe comunal y el Concejo Deliberante de Escobar vecino destacado del distrito. 

El intendente Sujarchuk le entregó una placa a Darío Lencia en virtud de su trayectoria (Foto: Prensa Municipalidad).

Este reconocimiento es muy grande para mí, engloba muchas satisfacciones porque soy del partido de Escobar y que el lugar donde nací me destaque de esta manera es un gran orgullo y me emociona profundamente. Agradezco a Ariel la invitación y esta hermosa mención”, expresó Lencina. 

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